14 de mayo de 2010

Oportunidad

"No te reprimas por nadie y, cuando la felicidad llame a tu puerta, aprovecha la ocasión y sé feliz. Puedo decirte por experiencia que estas oportunidades aparecen dos o tres veces en la vida y, si las dejas escapar, te arrepentirás para siempre."

Fragmento de una carta que Reiko envía a Watanabe, en Tokio Blues.

Simplemente eso. En el extraño caso de que leas esto (qué improbable es), que sepas que creo que esas oportunidades de felicidad se presentan más veces en la vida, más de dos o tres. Yo soy una de tus oportunidades. Lo sé, estoy segura, me da igual si suena pretencioso o algo así, no me importa. ¡Lo soy! ¡Estoy aquí! ¡Te quiero! ¡Puedo hacerte feliz! Puedo hacerlo, puedo hacerlo. Soy una de tus oportunidades, y estás dejándome pasar... Y, algún día, en algún momento, dentro de varios años, pensarás en mí, y te darás cuenta de que podrías haber alcanzado el cielo conmigo. ¡Qué digo el cielo! ¡Te llevaría hasta la siguiente galaxia! Pero bueno... Tú decides, y yo no estoy suplicando. Sólo quiero que te des cuenta, plenamente, de quién soy. De lo que soy. De lo que somos. No te pido nada, ya he dejado de esperar. Estoy asumiendo algunas cosas, qué duro es, pero qué necesario, qué triste, y qué dulce...

Hermosa ninfa, casi quimérica, tan etérea, tan idealizada... Intento bajarte del pedestal, pero no quiero hacerlo.

Me despido con un beso, con un abrazo, con un polvo. Con todo lo que quiero darte y no puedo, todo. TODO. Ojalá hubiera tenido más tiempo para quererte de verdad, y no todo eso que te di, que me parece tan poco...