Hay una persona con la que me cruzo todos y cada uno de los días que voy a la universidad. Esto ocurre desde principios de año. Por el motivo que sea, le veo en prácticamente todos los sitios a los que voy. Es un hombre, probablemente de mi edad, con una barba rubia digna del mismísimo Thor. Siempre lleva una mochila azul al hombro y no parece pasar frío.
Cada vez que le veo, como un acto reflejo, me pregunto qué estudiará, por qué pasa tanto tiempo en la biblioteca, por qué le gusta llevar el pelo largo. Otros días, si estoy especialmente azul, me pregunto si se sentirá triste, si le ha pasado algo bueno hoy, o por qué nunca le he visto sonreír. A veces se me ocurre que la vida que inventaría para él probablemente sea más dulce que la que tiene; o mucho más dolorosa.
¿Qué tipo de persona será? ¿Qué tipo de hombre? Tal vez le gusten los hombres, tal vez las mujeres, tal vez ni siquiera sabe lo que significa polisexual. Con un poco de suerte, tal vez trate bien a las mujeres, si es que le gustan. Recuerdo cuando la biblioteca era mi refugio y pasaba todas las horas libres que podía en este edificio tan luminoso y bello. ¿Será lo mismo para él?
Quiero saber si ha sentido rencor alguna vez; si le han roto el corazón o es más de romperlos. Si es consciente de la responsabilidad que supone vivir cada día, respirar, sentir, e impedir que el universo entero se atasque en los ventrículos. Si sabe cómo se escribe crisálida en inglés, o si aprecia la cadencia del alemán. Si piensa siquiera en estas tonterías.
Hay días que me gustaría acercarme; contemplar de cerca ese rostro imperturbable y decir:
"Cuéntame qué llevas dentro. Dime quién eres, dime qué quieres. Te escucharé mientras lo necesites, créeme. Una vez que me lo hayas contado todo me marcharé y jamás me daré cuenta de tu presencia. No habrán consecuencias."
