Recuerdo las conversaciones mientras intentaban culturizarnos, las bromas, los silencios. Llegué a confiar en ti, nunca imaginé que fueras tan… de doble filo. Porque si yo estoy vacía, tú estás podrido. Me he dado cuenta, grandísimo hijo de puta, que fuiste tú quien sembró en mi mente el germen de una idea que, poco a poco, ha eclosionado. Una idea que casi me destruye, que casi me impide disfrutar sin anhelar. ¡Y eras tú el que renegaba de la falsedad de la gente! ¡Tú el que hablabas amistosamente con los mismos de los que más tarde te quejabas! Tú, quien intentabas (torpemente y sin resultado) protegerme. Tú, que no entendías que cuando dije “no me importa”, no había ninguna intención detrás. Tú, que considerabas mi expedición un extraño camino de perdición. Tú, que más tarde pasaste a decir por la espalda lo que no te atrevías a decir mirándome a los ojos.
Tú renegabas de todos ellos, yo reniego de ti. Completamente. En el fondo, estás tan corrupto y eres tan malvado como todo lo que pretendes evitar.
Que te jodan.
31 de agosto de 2010
15 de agosto de 2010
Pisando sobre mis huellas
"Entre otras cosas, verás que no eres la primera persona a quien la conducta humana ha confundido, asustado, y hasta asqueado. Te alegrará y te animará saber que no estás solo en ese sentido. Son muchos los hombres que han sufrido moral y espiritualmente del mismo modo que tú. Felizmente, algunos de ellos han dejado constancia de su sufrimiento. Y de ellos aprenderás si lo deseas. Del mismo modo que alguien aprenderá algún día de ti si sabes dejar una huella. Se trata de un hermoso intercambio que no tiene nada que ver con la educación. Es historia. Es poesía."
El guardián entre el centeno, de J.D. Salinger
Desprecio casi todo lo que construí, en ese pasado lejano que nada tiene que ver con la personita que habita este cuerpo. Intento construir algo nuevo, no reconstruir nada. Invento extraños métodos nocturnos, pero no sirven de nada. Amando todo lo que tengo, es imposible estar satisfecha. Me falta algo. Me falto eso.
Inspiración.
La combustión espontánea que azota mi alma al crear algo que tiene todos los elementos. Pasión. Fuerza. Entrega. Arte. Arte, arte, arte. Rebelarse contra la alienación. Reencontrarse con la emoción. Pintar la luna. Hablar en verso. Recitar con los ojos cerrados. Besar con los dedos.
Antes voy a machacar las paredes vacías. Y luego borraré mis huellas.
El guardián entre el centeno, de J.D. Salinger
Desprecio casi todo lo que construí, en ese pasado lejano que nada tiene que ver con la personita que habita este cuerpo. Intento construir algo nuevo, no reconstruir nada. Invento extraños métodos nocturnos, pero no sirven de nada. Amando todo lo que tengo, es imposible estar satisfecha. Me falta algo. Me falto eso.
Inspiración.
La combustión espontánea que azota mi alma al crear algo que tiene todos los elementos. Pasión. Fuerza. Entrega. Arte. Arte, arte, arte. Rebelarse contra la alienación. Reencontrarse con la emoción. Pintar la luna. Hablar en verso. Recitar con los ojos cerrados. Besar con los dedos.
Antes voy a machacar las paredes vacías. Y luego borraré mis huellas.
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¿Fuerza...?,
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