19 de diciembre de 2009

Historias

"Sin embargo, mi historia me importa más que a cualquier poeta la suya, pues es la mía propia, y además es la historia de un hombre: no la de un ser inventado, posible, ideal o no existente, sino la de un hombre real, único y vivo. [...]
Por eso la historia de cada hombre, mientras viva y cumpla la voluntad de la naturaleza, es admirable y digna de toda atención. En cada uno se ha enarnado el espíritu, en cada uno sufre la criatura, en cada uno es crucificado un salvador."

Este es un fragmento de la colosal novela de Herman Hesse, Demian.
Lo que dice es absolutamente cierto.
Por eso me gusta la gente, por eso les tolero, sus problemas, su indiferencia.
Su forma de exigir ayuda mientras tú estás sangrando, incapaces de escuchar tu grito de socorro.


[un año y un día]

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