26 de febrero de 2012

Hipnosis

Tengo esa profunda sensación de flash-back que me obliga a rememorar una escena que, si bien no desagradable, fue incómoda y surrealista.

Sentada con las rodillas muy juntas en un sillón demasiado bajo para mi gusto, el hombre vagamente parecido a Einstein me sonreía amablemente. Intentaba coger fuerzas para algo que sabía no me iba a gustar; pero lo hacía por ella, no por mí, y solo por eso estaba a punto de enfrentarme a lo que en el fondo más me asustaba.

Su voz era relajante. Intentaba conducirme sin prisa por las escaleras de mi conciencia hacia el Kraken que es mi más oculta memoria. Debía aislarme y centrar todos mis sentidos en su voz. Pero mi mente era un horno de actividad. "Me habla como si fuera una niña" "Aquí hace frío" "No quiero recordar" "Fuera hay bastante tráfico". Y no funcionaba. No me lo permití.

Lo primero que me pidió fue que recordara mi comunión. "Ese acto de hipocresía social que hice por otros motivos" Y en mi mente, cada célula gritaba no. No. No. No. No, por favor. No. No.

-¿Qué ves? Descríbemelo. Dime quien está contigo. Dime dónde estás.

-No veo nada. No veo nada -musitaba desesperada, siempre con ese grito silencioso.

Me condujo hacia una época más lejana incluso. Quería que describiera cualquier cosa que viera. Lo único que veía era el interior de mis párpados. Noté las lágrimas resbalar por mis mejillas. Su voz suave no se rendía, pero yo quería irme. Me agotaba gritar tanto.

Cuando me permitió abrir los ojos, descubrí en su mirada cierta compasión. Me dio tiempo para calmarme y me dijo, de forma demoledora, que llevaba tanto dolor dentro que ni siquiera me permitía reconocerlo. Que eso me destruiría, si es que no lo había hecho ya. Que lo que había en mis recuerdos era tan horrible que, sin ni siquiera poder recordarlo, llevaba minutos llorando.

Este es el flash-back, muy propio de un domingo. La entrevista acabó con una conclusión mutua relativamente positiva. Pero me sentí aislada del resto del mundo durante días, envuelta en mi caparazón de traumas, tan denso que ni lo miraba. Lo sentía latir en torno a mí. Condenándome.

Sentenciándome.


Published with Blogger-droid v2.0.4

No hay comentarios:

Publicar un comentario