18 de octubre de 2011

Historia alternativa

Voy escribiendo poco a poco nuestra historia alternativa. Los personajes son diferentes. Los nombres son diferentes. "Erin" es el nombre principal, y estoy segura de que si lo piensas un poco enseguida descubrirás por qué. Nadie más tiene nombre. No se describe ningún físico, excepto cierto sutil fetichismo por los ojos luminosos. Hay mucha amoralidad en mi relato. Mucha traición. También hay mucho deseo. Poca lencería (una licencia de la autora). Escribo sobre todos los personajes. Algunos aún no tienen sexo, elegir ser hombre o mujer es difícil. Algunos son tranquilos. Hay una mujer posesiva, paranoica y atractiva. Hay otra que no tiene una pizca de ética. Hay un hombre siempre resignado que no se atreve a pedir lo que merece. Hay otro hombre del que jamás se conoce sentimiento o pensamiento alguno. Pero la simetría es aburrida y estoy pensando en añadir a alguno de esos personajes que aún no tienen sexo, tal vez un neurótico hombrecillo, absolutamente adorable. O una lánguida náyade.

No hay casi sexo, como en el cine de Tarantino. Violencia sí, por supuesto. Sobre todo emocional. La magia ninfúlica danza alegremente sobre las tinieblas, intentando iluminar como una musa. Pero no se me ocurre nada. Nada de nada. Digamos que no estoy lo bastante colocada de realidad... todavía es todo tan nítido que no se puede retratar. Qué bien te entiendo, Watanabe...

A veces el perdón es innecesario. Criada en el seno de la psicología, sé muy bien que no siempre es bueno hablarlo todo. Que de vez en cuando es necesario hacer un acto de fe; confiar ciegamente, y saltar juntos. Decir "sé que hemos tenido fallos en el pasado pero eso queda atrás. Mirémonos a los ojos y decidamos hacer algo diferente. Empecemos de nuevo."

Esa es la parte de nuestra historia alternativa que intento plasmar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario